Episodio 3: Filosofía y Tiempo

Voy a soltar la bomba así ya de entrada: el presente no existe.

Quizás el episodio de hoy debería titularse cómo superar la procrastinación y la pereza, pero a medida que voy desarrollando la idea el asunto tiene más capas que una cebolla.

Construir hábitos que funcionen en piloto automático es una cosa, desprogramar la persona en la que nos hemos convertido para poder llegar a ser aquella que disfruta de una calma mental y emocional relativamente estable al margen de las circunstancias, requiere de un curro de neuroplasticidad y cambio de paradigma cañero como pocos.
De manera natural todo ser humano sano busca algún tipo de equilibrio (ya sea personal/laboral, quiero/tengo, actividad/calma, percepción/realidad, aceptación/cambio, dentro/fuera, cal/arena). Hay quien lo llama éxito, hay quien lo llama espiritualidad, hay quien lo llama malabarismo y hay quien incluso lo llama justicia, yo voy a llamarlo equilibrio y ya.
Si algo nos hace bien y lo sabemos (ya sea intelectual o empíricamente) ¿por qué narices nos cuesta tanto arrancar?
El primer paso es el más importante, entre otras cosas porque es el que más esfuerzo requiere… o eso dicen.
Mi experiencia es diferente, continuar sin perder el foco es como estar arrancando todo el tiempo.
Decir que es cuestión de motivación y autodisciplina está bien para lo práctico, pero ¿cómo lo vivimos en lo psicológico? Quiero decir, ¿por qué hay que luchar tanto con nuestras creencias, actitudes, reacciones, apegos, miedos?
En el episodio de hoy me permito dar rienda suelta a mi filósofa práctica interior. Quedas avisada.
En la era del mindfulness, de mantenerse presente, en la era de que “todo es posible”, de que tú eres el creador de tu destino, del discurso sobre que si tu ser superior esto o aquello, de que si eres tu propio maestro y tal, me encuentro la difícil posición de exponer el concepto de que el presente en realidad no existe… o al menos no existe desde el paradigma del «ahora como algo tangible» porque si tú mismo te fijas, ahora ya no es ahora, ese ahora es antes y ahora es después. No sé si me explico o la estoy liando más.
Basándome en la premisa de que todo es ahora: ahora cuando pensaba en escribir esto, ahora mientras lo escribo, ahora mientras lo lees, ahora en la frase siguiente y así un infinito ahora, me doy cuenta de que el momento presente no es más que un continuo de pasado y es acumulativo.
Llevo varios días desarrollando la idea del pasado continuo… quizás quieras volver a leer los dos párrafos anteriores y ver si tiene sentido lo que digo.
De repente, cuando la perspectiva cambia, cuando la comprensión cambia, todo cambia. La manera de pensar, de sentir, de tratarme y de actuar son diferentes y por ende los resultados y el modo al que me enfrento a cada “ahora” también es distinto.
Cambiar la perspectiva temporal hace que la siguiente frase carezca de fuerza:
“El pasado te conforma como persona, solo tienes el presente para crear tu futuro”
Fíjate que digo que carece de fuerza, no de significado.
¿Cuántos artículos, vídeos y contenido sobre motivación, autodisciplina, productividad, gestión de tiempo y establecimiento de objetivos has leído? Yo he perdido la cuenta, de hecho escribí algunos de ellos yo misma.
¿Por qué sigue sin funcionar a la larga en temas emocionales, de creencias, de patrones de conducta? Y en lo práctico, ¿por qué nos olvidamos a la mínima en muchos casos?

Porque subconscientemente si parto de que solo tengo el ahora y el ahora, una de dos, o es siempre o no existe, tener “solo” el ahora no significa (o no nos lleva a ) absolutamente nada.

Si el ahora es siempre tengo siempre, si el ahora no existe ya voy tarde o voy perdido ¿me sigues?
En los highlights de instagram hace unos días escribí “Crea un pasado del que te enorgullezcas en el futuro”, varias personas me escribisteis preguntándome qué pasaba entonces con el presente… pues este sería el tema.

Parece paradójico que para conseguir desprogramar mis creencias, miedos, patrones, etc haya tenido que soltar la idea de trabajar en el presente (por semántica quizás) y llegar a la conclusión de que soy una creadora de pasado continuo.

¿Eso para qué me sirve o cómo me ayuda?
Intentaré explicar mi idea.
Lo natural es aceptar que somos el producto de nuestro pasado, físico, cognitivo y de comportamiento. Eso pesa y da la sensación de que tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para cambiar lo que me frena en la vida, lo que me causa sufrimiento, lo que me sobra para sentirme en equilibrio.
El futuro nunca se siente como «aquí» y pierdo motivación porque mentalmente no soy capaz de estar allí ya de manera experiencial y tangible.
Como decía al principio, el primer paso cuesta y mantenerse cuesta aún más. Además durante todo el proceso sigues siendo tú en pasado continuo pensando como siempre has pensado, sintiendo como siempre has sentido y hablándote como siempre te has hablado… poco espacio para resultados diferentes a corto plazo aunque nos forcemos con nuevos hábitos.
Propongo plantearnos, y es lo que llevo validando un tiempo, que no vivimos en el presente si no en un pasado continuo. El pasado que nos conforma como personas se crea a cada instante y entendemos el ahora de un modo relativo, sin apego y sin prisa.
No puedo hacer esto” se convierte en un “hasta ahora no he podido, vamos a ver a partir de ahora”, un “siento esto en tal situación” se convierte en un “hasta ahora siento esto en tal situación” y siempre, siempre hay oportunidad de crear nuevo pasado.
El principio de este artículo está en el pasado y a partir de este momento forma parte de mi experiencia y de la tuya. Con qué sesgos, creencias y actitudes lo procesamos es lo importante, no las palabras en sí.
Generalmente cogemos una idea y la filtramos para entenderla de un modo que cuadre con lo que ya creemos saber. Cuestionarnos el pasado como algo estable y cristalizado es súper poderoso porque en cualquier momento puedes demostrarte que puedes sentir, pensar y hacer de otro modo.
Para que el cambio sea tangible y realmente significativo hay que pasarlo al mundo físico y para eso no hay que creer en nada, hay que, simplemente, saber que la ciencia nos muestra cómo a través de la neuroplasticidad todo se puede transformar y lo único que al final es liberador es cuando nos transformamos a nosotros mismos.
Por favor, no hablo de leyes de atracción ni de universos que escuchan. “El dinero fluye fácilmente hacia mí” o “soy una mujer divina con derecho al amor” no es a lo que me refiero. Si quieres hacer eso, pues perfecto, pero no voy por ahí hoy aunque no niego que para ciertas personas y en ciertos momentos eso pueda servir a modo de primer paso.
Las afirmaciones no creo que sean suficientes si no se acompañan de autocrítica, honestidad, perseverancia y acción.

A ver que me voy de tema… ya te he dicho que hoy era una filosofada gorda.

En resumen, que somos pasado continuo y que como nos encanta decir que somos producto de nuestro pasado puede molar, quizás, recordarnos que el pasado es ahora y es tolrato.

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No soy la primera que habla de este tema: mientras edito el texto y me meto en google y youtube para buscar «avales de referentes» y otros puntos de vista, veo que hay un montón de entradas con la idea de que el presente no existe. No las he leído aún, pero he encontrado este video de SS el Dalai Lama que sé que vi hace un tiempo y que no tenía conscientemente en la cabeza mientras escribía estas palabras… más pasado acumulativo que se queda en el inconsciente.

Luego también hay artículos como este que afirman que solo existe el presente y usa frases como esta:
«Sólo se puede vivir en el presente, tanto pasado como futuro no existen y jamás lo harán. Es más, el pasado nunca existió»
A lo que a la ciencia me remito, en concreto a la segunda ley de la termodinámica, poco más tengo que añadir. Quizás sí, que para que yo escriba en el ordenador hoy alguien lo fabricó en el pasado, que sí, que era su presente, pero ahora es pasado ¿o me he perdido algo?

El artículo arriba mencionado es impecable, mi objetivo hoy es quizás darle una vuelta de rosca a la semántica porque lo de que «solo tenemos el presente» está tan trillado que no solo ha perdido sentido si no que quizás un giro semántico puede ser muy significativo.

Imagínate lo que somos capaces de hacer si pasamos a la acción poniendo en el primer plano de pensamiento la responsabilidad de la creación de pasado en lugar de arrepentirnos por lo que pasó, dudar de si ahora es buen momento o sentirnos culpables por cómo nos sentimos.
Imagínate cómo te afecta saber que aún tienes poder sobre tu pasado, darte cuenta de que sí lo puedes cambiar.
Imagínate de lo que podemos ser capaces de reprogramar en este inexistente, o al menos efímero ahora.

2 comentarios sobre “Episodio 3: Filosofía y Tiempo

  1. Es una filosofía muy interesante. No veo porqué debería ser incompatible con la idea de estar presentes, por el contrario, creo que en vez de tomar la palabra "presente" en un sentido literal, se trata más bien de hacerse responsables de la propia historia. El tiempo en si es un contínuo, y mover nuestra perspectiva en el tiempo nos ayuda a asumir esa responsabilidad de manera asertiva. Por ejemplo, vivir siempre el presente sin considerar el futuro nos pone en el peligroso filo de la busqueda de satisfacción inmediata, vivir solo en el futuro sin anclarnos al ahora o considerar el pasado nos hará unos soñadores sin remedio…y probablemente sin el momentum necesario en el ahora para cristalizar eso que soñamos, y anclarnos únicamente al pasado …bueno ya todos hemos estado allí. Yo me pregunto ¿y si lo que no existe es el tiempo así, lineal y limitado ?¿y si lo que existe es un contínuo de transformación del que puedo hacerme responsable? Entonces el pasado, el ahora y el futuro dan lo mismo, porque al igual que ese juego semántico que tanto nos gusta, no son las palabras, ni la forma, ni la conjugación lo que les da significado… es la interpretación que cada quien les da, y eso es responsabilidad… y la responsabilidad sobre la propia percepción es el poder que nos permite transformarlo todo.

    haha aqui mi dosis de filosofía matutina. Gracias por este artículo! Esto hace mucha falta, ideas y reflexiones que ayuden a cambiar de perspectiva y que inviten a experimentar nuestras experiencias con otro diálogo interior.

    Un abrazo grande y que tengas un maravilloso fin de semana,

    Salva

  2. Hola Salva, gracias por acercarte a aportar tus pensamientos.
    Creo que es cuestión de validar lo que le funciona a cada uno.

    El tiempo existe de un modo relativo científicamente hablando: existe un antes y un después basado en un estado concreto, el tiempo existe porque podemos discernir entre lo que era, lo que es y los potenciales de lo que será.

    Ahora, a nivel filosófico, experiencial y de semántica creo que cada persona se inclina a lo que le resulta más lógico, práctico o intuitivo.
    Como digo al final es cuestión de validar si nuestras creencias con respecto al tiempo relativo y el uso del mismo nos sirven para evolucionar como personas.

    A día de hoy a mí no me sirve pensar en presente porque, aunque me mueve a conseguir objetivos en el plano material no me ayuda a desprenderme de patrones que cargo en la mochila. Para eso me está sirviendo recordar que estoy creando pasado todo el rato, me ayuda a ver que en un futuro esto será pasado y no quiero lamentarme de no haber hecho nada al respecto.

    Un abrazo enorme, gracias por permitirme desarrollarlo un poquito más y, como dije antes, por participar de la conversación.
    Lou ♥

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