En este segundo artículo sobre productividad quiero hablarte de hacer menos para conseguir más, porque si nos concentramos en hacer menos pero elegimos hacer lo importante, conseguimos ganar más tiempo, más calma mental, más claridad y más foco.

Este parece ser el drama de muchas personas, saber qué es lo realmente importante.

No sé si a ti te pasa. Todo parece importante. La casa es importante, el trabajo es importante, la salud es importante, por supuesto que tus hijos son importantes, tu relación de pareja es importante… ¿dónde quedaron los momentos de ocio, de aprender una nueva habilidad, de descansar? ¿cuándo podremos arrancar por fin ese proyecto o simplemente no hacer nada sin sentirnos culpables? Eso parece que ha dejado de ser importante. Y si lo es y vamos a por ello, parece que no nos da la vida, que estamos recortando horas de descanso o que somos egoístas en el peor de los casos.

No sé en qué momento nos dijeron que debíamos conseguir ser la mejor versión de nosotras mismas, ¡narices! ni siquiera sé qué significa eso… ¿Que no estoy dando lo mejor de mí? ¿que hay algo que debo hacer o dejar de hacer para mejorar mi imperfección ignorante? Ni idea, en serio.

Tampoco sé en qué momento nos creímos que las luces que algunos comparten en instagram deben ser comparadas con nuestras sombras. Por qué nos sentimos fracasadas si no fregamos los platos de la cena antes de acostarnos o si no estamos yendo al gimnasio, haciendo dieta detox y escuchando el podcast de moda (o lo que sea que te haga sentir inferior o que vas tarde) o cómo nos conformamos con un sueldo mediocre y no estamos buscando nuestra pasión y emprendiendo ese proyecto que supuestamente te hará libre y no sé qué cosas de gurú de pacotilla.

No sé, pero es mentira podrida.

Solo hay una cosa que deber ir por delante de todo lo demás en la vida. Solo una, y es la que solemos dejar en un segundo plano por aquello del «llegar a todo». Esta cosa es tu salud: física y mental. Sí. Eso primero, el resto después. Si este no es el orden de prioridades es que algo anda mal.

Sin salud física y mental el resto nunca será suficientemente bueno. Si esperamos conseguir una calma y un bienestar permanentes cuando todo lo demás esté bien limpito y organizadito, acabaremos con sensación de agobio y seguramente con dolores de cabeza o de espalda, total agotamiento y finalmente nos lanzaremos al móvil y a la cama como único placebo de autocuidado. Malament.

O sea, que tú primero vamos, por mucho que se nos haya olvidado qué significa eso.

Vamos al lío.

Hacer menos para conseguir más. ¿Por dónde empiezo?

Evidentemente hay varias áreas en nuestra vida que deben ser atendidas. No podemos simplemente mandar al carajo la casa, soltarle los niños a tu madre todos los días o dejar el trabajo porque no te llena si necesitas el dinero. El truco está en separar todas estas facetas que conforman el poliedro de tu vida y en cada una de ellas decidir qué debe ser atendido “sí o sí”. ¿Será suficiente? me preguntarás. Pues probablemente sientas que no, pero vamos a por los básicos para poder atender cuanto antes eso que te he dicho más arriba de tu salud y tal.

¿Te atreves con un ejercicio?

Te animo a que desgloses estas caras del cubo rubik de tu día a día y te hagas la siguiente pregunta en cada una de ellas:

¿Qué es lo básico sin lo que no se puede continuar el día?
Elige máximo cuatro cosas básicas para cada área.

Para mí, por ejemplo, en mi hogar lo básico es uno, regar las plantas para que no se mueran (aunque podría no tener plantas y una cosa menos), dos, alimentar a las gatas y limpiar la caja de arena por motivos obvios (igual, podría no tener mascotas y una cosa menos) tres, tener la cocina, el dormitorio y el baño limpios, y cuatro, hacer lavadoras. Vale, parece que son más de cuatro cosas pero no: plantas, gatas, higiene del hogar y ropa.

No digo que sea esto lo único que hay que hacer ni que sea esto lo único que vaya a hacer, éste es un ejercicio para saber lo básico.

Seguimos.

Haz lo mismo para tus estudios o tu trabajo. También para tu familia, tus hijos tu pareja.
¿Qué es lo mínimo de verdad?

Ahora, por fin, vamos a por tu salud. Que parece que primero hay que quitarse de encima lo otro para concentrarnos en lo nuestro, así que nada. Casa, trabajo y familia, ya están. Ahora tú, que ya toca.

¿Qué es imprescindible para tu salud?
Movilidad, buena alimentación y descanso. Luego ya vemos si necesitas o puedes ir al gimnasio o con diez minutos de estiramientos por la mañana y diez por la noche ya vas mejorando. Si debes ir a un endocrino o simplemente escogiendo comida de mejor calidad y frescura ya tienes suficiente, si te puedes echar la siesta o si duermes tus ocho horas. Eso ya lo veremos más adelante.

La mente, aiss la mente.

¿Qué necesitas para no volverte loca? Esta es súper importante. Necesitas bajar el ritmo, no sobrecargarte de tareas, enraizar. Meditar, escribir, leer, hacer ganchillo, encuentra tu “down time” como dicen los ingleses. Sí, esto es prioridad, es importante y es más urgente que colgar las cortinas.

Así de golpe puede parecer mucho pero al final es ver cuántas horas estás despierta, cuántas debemos entregar a terceros (trabajo por ejemplo) y cuántas nos quedan.

Considero que el mayor problema que tenemos es la falta de organización y el agobio mental.

Al estar desorganizadas tenemos toda la lista de tareas juntas en la cabeza y eso, amiga, es generación natural de estrés. El estrés sube el cortisol, baja las endorfinas y bloquea las defensas. Esto a su vez aumenta el agotamiento, la apatía y la ansiedad. Esta ansiedad nos hace sentir que vamos tarde y vuelve el estrés, ¿ves “el ciclo sin fin que lo envuelve todo”? (dilo con musiquita para relajar el agobio).

Para. Respira. Siéntate un momento y haz el ejercicio que te propongo. Una vez lo has hecho y has bajado todo a los mínimos, lo metes en tu agenda ¿cuándo vas a hacer qué?, con margen para moverlo si es necesario y por si tardas más de lo que quisieras. Por favor no me digas que no puedes predecir nada porque entonces sí que estamos de fango hasta los sobacos y te urjo a que pidas ayuda.

Haz menos, mucho menos.
Haz una cosa cada vez.
Una detrás de otra.
El único multitasking que es interesante es aquel que te permite relajarte mientras haces algo rutinario. Un podcast de risas mientras friegas los platos, una serie divertida mientras planchas la ropa, un ganchillo mientras le cuentas un cuento a tus hijos, una lectura mientras pedaleas en la bici estática. El resto no, el resto es quemar el coco con prisas, desenfoque y caos mental.

Respira, lo que estés haciendo ahora hazlo al cien por cien. No a medias mientras piensas en lo que va después ¿para qué sirve hacer eso? para agobiarte más.

Para, para, para. ¿Qué tal van tus hombros, tu mandíbula, tus manos? Ahora, sí, ahora. Respira un momento. Date cinco segundos por el amor de dios.

Respira.

Seguimos.

Cuando hacemos una cosa cada vez en plena presencia lo hacemos más rápido y lo hacemos mejor. Además, tenerlo todo en el calendario te permite liberar la mente de la ansiedad. Porque sabes cuándo y qué vas a hacer el resto del día y además, estratégicamente, te has guardado tiempo para ti.

Ponte un temporizador. En serio. Una alarma que te diga “ya está” aunque no hayas terminado. Porque si quedan tres camisetas por doblar quizás no pase nada, porque si te has puesto a ordenar la cocina y quedan unos libros en la mesa ya los recogerás mañana ¿cuándo? cuando ponga en tu calendario. Pero para, no te exijas tanto mujer que huelo el humo desde aquí.

Quiérete. ¿Plis?

Estoy preparando un curso de organización y productividad sana para que consigas esto en tu día a día: saber qué, cuándo y para qué haces cada cosa con tiempo y energía para ti, para quererte, para cuidarte y para, a medio plazo, poder lanzar ese proyecto que tienes en mente o puedas ponerte por fin con esas cortinas que querías colgar o irte un fin de semana con tu pareja, o lo que sea. Pero primero vamos a poner en orden tu día, para poner en orden tu cabeza, para poner en orden tu energía, para conseguir, de una vez por todas, la santa calma mental de la que hablan todos esos gurús pero nadie te cuenta cómo compaginarlo con una vida de persona normal, ni se te da un seguimiento para que se mantenga en el tiempo.

¿Otra tarea más Lou? No, esto es algo que se trenza en tus días, algo que te acompaña en lo que ya te traes entre manos y te ayuda a desenredar la madeja, algo que te dice «por aquí sí», «por aquí no» mientras sigues con tu vida, pero mejor, más calmada, conmigo a tu lado.

Si te resuena escríbeme a hola@slowlou.com o envíame un privado por instagram y te cuento más. De momento estoy testeando y lo construiré a medida, porque lo que a mí me sirve quizás no te sirva a ti, porque lo que yo necesito a lo mejor no tiene nada que ver con lo que necesitas tú. Así que tú me dices, si quieres me pegas el toque y me ayudas a formularlo de manera que sea útil para ti.

Estate tranquila que no será nada de cientos de euros y hablar conmigo ahora de lo que necesitas no te compromete a nada y a mí me ayuda a crear contenido que de verdad te sirva.

Ahora, cuéntame ¿qué significa para ti “llegar a todo”? ¿qué es “todo”? ¿cómo te manejas con el ideal de vida que crees que deberías tener? ¿tienes algún proyecto en el tintero que aún no ha visto la luz porque no te da la vida? Te leo en los comentarios.

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